El farärbol

Cuenta la historia que un buen día, un árbol simple y vulgar, quiso convertirse en faro para brillar cada noche y sentirse único y especial. Cuenta la historia que una larga, larga noche de invierno, un viejo faro portugués quiso convertirse en árbol para moverse al son del viento y así, sentirse libre  y natural.

Lo que no cuenta la historia es que ni el faro ni el árbol pudieron cumplir su sueño en la realidad. Eran lo que eran. Puede que quizás y sólo quizás eso fuese posible en sus sueños más profundos. Es por ello que aún permanecen inmóviles durmiendo, viviendo en un mundo diferente al nuestro para no despertar jamás.

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