Descomposición de un paisaje

De bichos y paisajes se alimenta el alma y la mente. No es un dicho, es un hecho y de echo lo digo. Una rana en descomposición, por ejemplo, es un regalo para los sentidos… esos microorganismos que tan bien hacen su trabajo, convirtiendo en una verdadera obra de arte ese maloliente cadaver. No hay Thyssen-Bornemizsa que valga. Te sientes pequeña ante tanta belleza, imposible de captar en toda su magnitud, en sus cientos-miles-millones de detalles.

Un paseo nostálgico por A Groba, todavía libre de eólicos.

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