last minutes with Oden

Aún recuerdo cuando nuestro perro, un cruce de pastor alemán, dejó de respirar. Sentir que el calor corporal se escapa poco a poco, que el frio mortal toma presencia y que el sube-baja respiratorio, deja de “funcionar” como cuando el motor de un coche se apaga… eso es algo que nunca voy a poder olvidar.

Hay gente que tiene un don. El don de hacer que las cosas simples e importantes que suceden en la vida , esas que te tocan la fibra, sean a la par realmente bellas e intensas.

Este corto de Eliot Rausch, ganador del premio vimeo, lo ha conseguido.

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